Se recarga automáticamente después de cada disparo y efectúa varios disparos sucesivos accionando el disparador una sola vez. Es decir, basta con mantener pulsado el gatillo para que el arma dispare de forma continua hasta agotar el cargador.
Pulsas una sola vez y mantienes: el gatillo se queda abajo y las balas siguen saliendo solas sin volver a pulsarlo, hasta que lo sueltas (o hasta agotar el cargador).
Después de cada disparo se recarga automáticamente, pero solo es posible efectuar un disparo al accionar el disparador cada vez. La recarga es automática, pero el tirador debe soltar el gatillo y volver a pulsarlo para cada disparo.
Una pulsación = un disparo. Se ve cómo el gatillo sube y vuelve a bajar: hay que soltarlo para disparar la siguiente bala.
Se recarga después de cada disparo mediante un mecanismo accionado por el propio tirador, que tiene que ciclar el cierre entre disparo y disparo. También hay una pulsación por bala, pero la recarga no es automática: depende de la mano del tirador.
Una pulsación = un disparo y, después, el tirador cicla el cierre (la pieza naranja) para recargar. Si la recarga la hace el tirador, es de repetición.
Es el arma de fuego sin depósito de municiones, que se carga antes de cada disparo mediante la introducción manual de un cartucho en la recámara o en el alojamiento especial a la entrada del cañón. Un cartucho, un disparo y hay que meter otro a mano.
Un disparo y, después, el cartucho entra a mano en la recámara. No hay cargador: si el arma no tiene depósito de municiones, es de un solo tiro.
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